EL JUEGO DEL CALAMAR, Visto por una Interiorista
La serie Coreana que está causando furor en Netflix presenta un sinfín de detalles y recursos estéticos dignos de comentar.
Esta idea de dos mundos se divide por un lado en un sector de jugadores con características semejantes a lo que podemos asociar a la idea de “régimen” y por otro un mundo idílico donde hacen su aparición los VIP.
Presentada esta teoría (muy personal por cierto) podemos pasar a un análisis pormenorizado del asunto.
SECTOR JUGADORES

Es la primera imagen del área de juego y se presenta como una gran habitación comunitaria con todas las camas dispuestas modo de anfiteatro (en semicírculo al estilo gradas) a la vista de lo que sería un “escenario” en donde hacen su entrada intempestiva los representantes del juego, un detalle nada casual.
Esta habitación esconde varias cosas, una de ellas es una intención marcada por generar una falta de contención en la psiquis de los participantes. Cómo?? Si! Capaz no lo han notado pero esos techo altos desproporcionados a la escala humana, en una espacio tan íntimo como lo es un dormitorio, generan una tremenda sensación de desprotección y falta de contención. A su vez detrás de las camas se encuentran escondidos dibujos a modo de pistas que solo pueden ir visualizándose a medida que van sacando las camas de los eliminados. Es básicamente la manifestación espacial de la desaparición del otro! Tremendo para los pobres participantes!

PASILLOS

De la habitación al estilo comunista pasamos a los pasillos laberínticos en tonos pasteles y de formas simples que remiten a guarderías infantiles. Los participantes transitan hacia su próximo desafío al son de la música clásica en medio de un ambiente naif e inofensivo (vaya ironía!).
LA OFICINA DEL LÍDER
Acá es donde se pone interesante el asunto! (al menos para mí que me dedico a esto jaja) Venimos de ver imágenes aniñadas, de recursos estéticos muy sencillos y de repente aparece una oficina completamente glamorosa que parece salida de otra serie.


Revestimientos 3D, tonos oscuros monocromáticos en la gama de los marrones y dorados, son lo que predominan en esta oficina desde donde se monitorea el juego y la vida de los participantes. Si algo no podía faltarle al Líder era el Sillón Chesterfield , símbolo de la masculinidad y la sofisticación, la araña en el techo y esa licorera de vidrio labrado que habla por sí misma.

Detalle que merece un párrafo aparte es el teléfono fijo de la oficina: a eso le llamamos “acento de contraste”! jaja
EL UNIVERSO DE LOS V.I.P.
La gran fiesta entre los integrantes VIP se da en un ambiente excéntrico y refinado donde a mi criterio sería una mezcla de las fiestas de Luis XI en Versalles y la de un Circo Romano. Máscaras doradas, sillones estilo provenzal , una pantalla enmarcada en un telón conviven en una atmósfera de colores que me recordó a “Pandora” (Avatar).


EL BANQUETE


Queda a las claras que la vajilla para la cena, que precede al último juego, fue elegida por el Líder: El vidrio labrado, los candelabros, los individuales con puntilla, y el detalle de los cubiertos son los indicados para armar un gran banquete.
Debo admitir que me pareció interesante las mesas dispuestas en forma de triángulo (uno de los símbolos del juego) sobre una alfombra en forma circular en blanco y negro que emula el damero tan característico del juego de ajedrez.


Ahora bien!: Apretemos FFWD y adelantemos hasta una de las últimas escenas en la que en un piso vacío se encuentra en una cama, casi moribundo, el viejo amigo del protagonista. A su lado, en la mesa de luz había una licorera de vidrio labrado. Alguien reparó en ese detalle? Yo si! Al instante…y ese fue el momento en el entendí todo antes que alguien diga una palabra!
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